«Reparar», «reciclar»… y «restaurar»(I) El celo y la guillotina.

Retirada de una etiqueta en un libro de actas de 1942

Retirada de una etiqueta en un libro de actas de 1942

Los seres humanos estamos programados para solucionar nuestros propios problemas (especialmente cuando el montante económico no acompaña demasiado), pero así evolucionamos como especie, y así pudimos comenzar a inventar e innovar. Por eso no es raro que todo el mundo tenga un conocido que sabe hacer «algo», que es un «manitas» o similar. Y benditos sean, nos sacan de muchos apuros a cambio de un café. Pero también en este caso a veces la distancia entre el profesional y ese hombre o mujer habilidoso/a se diluye cuando éste no es consciente de que no es profesional y cree ser lo que no sabe…

Y eso sucede en todas las profesiones. Y todos lo hemos hecho alguna vez: creer saber de lo que no sabemos, decir que haríamos mejor el trabajo, o «yo te lo hago pegando un poco de cinta aislante aquí, y pista».

A veces sale bien, a veces sale mal… y a veces a un restaurador de papel le llega un precioso grabado completamente recubierto de film para forrar libros.

O un montaje en marco con pegamento nitrocelulósico (el famoso i-medio que tanto une la puerta de un coche como el lomo de un libro).

O, aún peor, una… «restauración».

Esa restauración suele venir decorada por un escrupuloso recorte a medida del desgarro de ese otro adhesivo polivalente llamado popularmente «celo». También está la variante del esparadrapo. Si los fabricante supieran los variopintos usos que se le da a su material estoy segura de que hubiesen añadido un prospecto.

Y si los dueños de esa obra que juzgaron insignificante en su día pudieran ver que en un futuro un preocupado nieto iba a querer conservar ese testimonio… lo hubiese dejado como estaba. Sin intervenir.¿No hemos oído muchas veces que es peor el remedio que la enfermedad?

Cada vez que escucho lo restauré yo, todo mi cuerpo tiembla. Para explicarlo de forma más gráfica, imagínese que a un mecánico especializado en la recuperación de coches antiguos le llega un vehículo clásico perfecto salvo porque alguien decidió quitar las defensas originales porque estaban… un poco sucias y oscurecidas. Esas defensas, que en su día existieron, ya es imposible recuperarlas. Era lo que hacía ese coche perfecto, completo, original. Es imposible recuperarlas.

Pero el mecánico es un hombre de recursos y sabe que puede hacer una réplica exacta observando fotos y documentos. Es un hombre con suerte. Yo no tengo tanta cuando me llega un libro con los cortes guillotinados. No hay réplica posible para eso. Se perdieron, y ya no volverán. Quizá tenían un jaspeado, quizá decorados con marca de agua. A lo mejor sólo la marca del tiempo que era fácilmente subsanable con una limpieza.

Ya no lo sabré.

Deja un comentario

Archivado bajo Conservación-restauración documental

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s